Sandia

Se puede disfrutar la sandia en cualquier momento del día, resultando perfecta para añadir a ensaladas como primer plato, como postre tanto sola como acompañada de otras frutas frescas, en bebidas refrescantes, helados, macedonias, cócteles, sorbetes y zumos.

Descripción

La sandía es una fruta milenaria cuyo origen se sitúa en África tropical. Es el fruto de la sandiera. Se trata de una fruta de gran tamaño, es un fruto casi esférico, verdoso, con pulpa carnosa y muy jugosa de un color rosado o rojo, con numerosas semillas.

Las sandías están en su punto óptimo de sazón a lo largo de todo el verano, de junio a agosto y a veces en los meses de mayo y septiembre.

En España, las comunidades autónomas que más producen son: Andalucía, Valencia, Murcia y Castilla La Mancha, ocupando nuestro país la duodécima posición mundial en cuanto a producción de sandía.

Además de ser un perfecto diurético, la sandía es rica en antioxidantes, vitaminas y minerales que son muy beneficiosos para nuestro corazón y para evitar la aparición de enfermedades

La sandía es la fruta que más agua contiene, casi un 93%, y es habitual que se la utilice en las dietas para perder peso. Es adecuada, sí, pero posee otros muchos principios que la hacen aconsejable para muchas más cosas.

Son ricas en Vitamina A, un potente antioxidante que nos protege ante enfermedades como el cáncer. Además son ricas en Vitaminas del grupo B, imprescindibles para la correcta formación del feto, el buen funcionamiento del sistema nervioso, de los músculos o la buena salud de nuestra piel. La sandía contiene Vitamina C, que facilita la absorción del calcio, favorece la cicatrización de heridas. Es rica en magnesio, que participa en la formación de hueso y reduce la tensión arterial.

Se conocen más de cincuenta variedades de sandía y que se clasifican en función de: la forma de sus frutos, color de la pulpa, color de la piel, el peso, periodo de maduración, etc.

Genéticamente existen dos tipos de sandías:

  • Sandía con semillas: son las variedades cultivadas tradicionalmente, que producen semillas negras o marrones de consistencia leñosa y cáscara de color verde oscuro.
  • Sandía con semillas blancas: tienen unas semillas tiernas de color blanco que pasan desapercibidas al comer el fruto. Se caracterizan por tener la corteza verde clara con rayas verdes oscuras y la carne puede ser de color rojo o amarillo.

Se puede disfrutar la sandia en cualquier momento del día, resultando perfecta para añadir a ensaladas como primer plato, como postre tanto sola como acompañada de otras frutas frescas, en bebidas refrescantes, helados, macedonias, cócteles, sorbetes y zumos.

La facilidad que ofrece para ser consumida la convierte en un postre ideal. Su elevado aporte de agua la convierte en un potente hidratante, ideal para calmar la sed, con el valor añadido de degustar una fruta refrescante, dulce y sabrosa

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